NACER DEL CAOS

Por Dazel Sarabia

Fotografía por Sofia Vega

Conjuntos Sister Sister

Make up Hannah Lara y Marcela

Marcela y Dharma no solo protagonizan la portada, también encarnan el espíritu de Nacer del caos. Inspirada en la fuerza simbólica de El Nacimiento de Venus, esta reinterpretación visual propone mirar la belleza desde la transformación: ese instante en el que, después del desorden, algo nuevo emerge.

A través de sus gestos, su presencia y la energía que ambas aportan frente a la cámara, Marcela y Dharma construyen una escena que va más allá de la estética. En ellas, el concepto se vuelve cuerpo y movimiento: una metáfora del renacer, de la sensibilidad que se abre paso incluso en medio del caos.

Cada imagen captura ese momento suspendido donde la moda, el arte y la identidad dialogan. No se trata únicamente de posar para una portada, sino de habitar una narrativa visual que habla de creación, de cambio y de la belleza que puede surgir cuando todo parece desordenado.

En esta entrevista, Marcela y Dharma nos comparten cómo vivieron la experiencia de dar vida a esta propuesta creativa, el proceso detrás de la sesión y la manera en que conectaron con un concepto que invita, justamente, a encontrar luz en medio del caos.

EL CUERPO COMO TERRITORIO- MARCELA

Desde tu lugar como modelo, ¿qué responsabilidad crees que existe el mostrar ciertos cuerpos, estéticas o narrativas dentro de la moda?

«Primero que nada, hola queridas. Les agradezco por abrir espacio a este tipo de conversaciones tan necesarias dentro de esta industria.

Sabemos que en la moda nada es casualidad, es causalidad. En una industria profundamente estilizada, eurocentrada, patriarcal y blanca, personalmente me siento muy responsable desde mi posición tanto como artista creadora como modelo de mostrar primeramente la realidad de aquí: de mi ciudad, de México, y de todo lo que me atraviesa siendo quien soy y viviendo la vida que vivo.

La moda es política, no solo es estética. Las imágenes no son inocentes ni neutrales; construyen imaginarios sobre los cuerpos, la belleza, el deseo, la identidad y la pertenencia. Por eso no son momentos para quedarnos en el estándar, menos aún si no pertenecemos a él.

Hablar de cuerpos, estéticas o narrativas es hablar de representación. De representación real. Para mí, el cuerpo nunca ha sido solo una estética: es territorio, memoria y también historia viva. Los cuerpos que habitamos en México cargan con capas de cultura, de violencia, de resistencia y de belleza que rara vez han sido representadas con honestidad dentro de la moda.

Y aunque esa responsabilidad no recae únicamente en las modelos , sino también en diseñadores, marcas, directores creativos, fotógrafos y medios, creo que quienes trabajamos con la imagen tenemos que preguntarnos constantemente qué estamos representando y qué historias estamos ayudando a contar.

Durante mucho tiempo la moda ha reproducido una visión muy limitada del mundo y de los cuerpos. Por eso me parece importante que quienes habitamos esta industria también abramos espacio para otras miradas, otras estéticas y otras realidades.

También creo que cuando representamos nuestra propia belleza e identidad no basta con quedarnos solo en la imagen. Existe un borrado histórico de muchas de nuestras identidades como mexicanos, y para mí es importante investigar, conservar y tratar de preservar esa memoria.

Sin una postura, sin pensamiento crítico y sin conciencia de clase, la representación puede terminar vaciándose de sentido. A veces incluso puede convertirse en algo peligroso: una estética que termina siendo solo tokenismo o exotización.Por eso creo que hacen falta más modelos que utilicen su voz y no se queden únicamente en la superficie de la representación.

Porque al final la moda no solo imagina el mundo: también decide quién aparece en él.»

En esta portada inspirada en Venus, ¿qué mensaje te gustaría que las lectoras cuestionarán sobre la relación entre arte, belleza y moda?

«Creo que el mensaje que me gustaría que las lectoras se cuestionaran es quién ha dictado históricamente qué es bello y por qué.

El arte, la belleza y la moda han estado siempre profundamente conectados; casi como una tríada donde una cosa dialoga con la otra. Pero también es cierto que, durante mucho tiempo, esas tres dimensiones han sido moldeadas por estructuras de poder muy claras, como el patriarcado, que han definido ciertos ideales de perfección para los cuerpos, especialmente para los cuerpos de las mujeres.

Vivimos en una cultura que constantemente nos vende una idea muy específica de lo que significa ser bella, correcta o deseable. Y muchas veces ese ideal es casi inalcanzable, lo que termina generando frustración o una sensación permanente de no ser suficientes.

Por eso creo que una pregunta importante es: ¿desde dónde estamos entendiendo el arte, la belleza y la moda? ¿Quién construyó esos parámetros y a quién benefician?

También creo que aquí aparece algo fundamental: la necesidad de decolonizar nuestra idea de belleza. Durante mucho tiempo, los estándares de lo bello han estado profundamente influenciados por miradas eurocéntricas que han privilegiado ciertos rasgos, ciertos cuerpos y ciertas estéticas, mientras muchas otras identidades quedaban fuera de esa narrativa.

Decolonizar la belleza implica cuestionar esos imaginarios heredados y empezar a reconstruir nuestra percepción desde otros lugares: desde nuestras historias, nuestros territorios, nuestros cuerpos y nuestras identidades.

Para mí, la belleza real no radica en cumplir con un estándar, sino en reconocer que cada persona es única e irrepetible. Podemos parecernos, pero cada persona tiene su propia historia, su propio contexto y su propia forma de habitar el mundo.

Quizás lo verdaderamente interesante es empezar a construir nuestras propias definiciones de arte, belleza y moda, desde quienes somos y desde los lugares que habitamos. Nombrarlo, conversarlo y también crearlo.

Porque al final, cuando ampliamos esas definiciones, abrimos espacio para que más personas puedan verse reflejadas dentro de ella.»

Fotografía por Sofia Vega. Conjuntos Sister Sister. Make up Marcela

BELLEZA FUERA DEL MOLDE- DHARMA

En Nacer del caos, cada presencia dentro de la imagen dialoga con la idea de transformación. Dharma habita la moda desde un lugar intuitivo y consciente, entendiendo que las imágenes que circulan en la industria no solo construyen estética, también construyen imaginarios sobre la feminidad, el deseo y la identidad.

Para ella, modelar no es únicamente representar una prenda o una tendencia; también implica preguntarse qué cuerpos están siendo visibles, qué narrativas se están contando y cuáles siguen quedando fuera del encuadre. Desde esa mirada, reflexiona sobre el papel que puede tener una modelo dentro de una industria que constantemente redefine lo que consideramos bello.

Desde tu lugar como modelo, ¿qué responsabilidad crees que existe el mostrar ciertos cuerpos, estéticas o narrativas dentro de la moda?

«Es importante el ser conscientes del hecho de que la moda es política y que las tendencias reflejan un panorama social así como las miradas a las que decidimos darle espacio, ser conscientes de la responsabilidad que tenemos en esta industria y no abusar del privilegio de no verlas por entrar dentro de x o y estándar 

Desde esa perspectiva, Dharma propone mirar la belleza con mayor libertad: cuestionar las tendencias, escuchar la intuición y reconocer que las identidades femeninas siempre han existido, incluso cuando la historia o el sistema han intentado invisibilizarlas.

En esta portada inspirada en Venus, ¿qué mensaje te gustaría que las lectoras cuestionarán sobre la relación entre arte, belleza y moda?

«Que recordarán que la feminidad es un espectro, que todas podemos habitarla desde un lugar diferente y eso no la hace menos válida, que nos cuestionemos por qué nos sentimos atraídas hacia ciertos productos o tendencias y entender el trasfondo que hay, que escuchemos nuestra intuición antes que el ruido externo para decidir quiénes somos y cómo proyectarlo al mundo y recordar que las morras siempre hemos existido, pero es la historia y el sistema el que nos ha hecho creer que no es así. 

gracias por el espacio y por recordar lo mágico y cálido que se siente trabajar entre morras.»

Dharma mira la moda como un espacio donde la imagen también puede convertirse en cuestionamiento. En una industria que constantemente define qué cuerpos, gestos o narrativas ocupan el centro de la escena, su postura invita a escuchar la intuición, a revisar el origen de los ideales que consumimos y a ampliar la manera en que entendemos la feminidad.

En esta reinterpretación contemporánea inspirada en El Nacimiento de Venus, su presencia recuerda que la belleza no es una forma única ni un estándar fijo, sino un territorio diverso que cada persona habita desde su propia historia. Quizá ahí reside el gesto más poderoso de la imagen: abrir espacio para otras miradas y para otras maneras de existir dentro de la moda.

Fotografía por Sofia Vega. Conjuntos Sister Sister. Make up Hannah Lara