Por Dazel Sarabia
Fotografía por Sofia Vega
Conjuntos Sister Sister
Make up Hannah Lara

Entre todas las imágenes que habitan mi mente cuando pienso en belleza y presencia, El nacimiento de Venus siempre ocupa un lugar único. Esa pintura no es solo mi favorita, sino un recordatorio de cómo la figura que emerge del mar se convierte en símbolo etéreo. Cuando llegó el momento de imaginar la portada de marzo de DAIN, supe que buscaba algo más, quería un espíritu que encarnara esa Venus que llevo en mi cabeza desde hace tiempo.
Entonces pensé en Lika. No por casualidad, sino porque su trayectoria en comunicación y PR, su manera de habitar la moda así como de transformar cada espacio que toca, la convierten en la Venus que imaginaba. Acompañada de Dharma y Marcela, quienes aportan una presencia que complementa y expande esta visión: juntas, fuerza, y armonía, una reinterpretación de un clásico que trasciende el lienzo. Hay algo en la mirada de las tres, en la forma en que ocupan la escena, que refleja liderazgo, autenticidad y sensibilidad al mismo tiempo. Nadie más podría protagonizar esta portada con esta química tan singular.
Es precisamente esa luz colectiva la que nos invita a comenzar esta conversación con Lika, donde exploramos su trayectoria, sus decisiones y cómo ha moldeado su lugar dentro de la moda.
DS: Lika, comenzando desde tus inicios en comunicación y PR, ¿qué momentos de tu trayectoria te hicieron darte cuenta de que tu voz podía transformar la manera en que la moda se comunica con el mundo?
“Creo que el momento donde me di cuenta es que muchas veces yo empezaba a postear un poco, siendo más real de mi cuerpo… creo que ahí fue donde empecé a darme cuenta que lo que tenía que decir funcionaba… hay muchas mujeres que tienen el mismo tipo de cuerpo que yo… habemos muchas personas que tenemos este mismo tipo de cuerpo… hemos pasado por diferentes situaciones… este tipo de violencia que vives estéticamente de que estás muy gorda… Llega un punto donde pues –es que güey, nunca estoy siendo suficiente– entonces el mostrar mi cuerpo, de esa manera, creo que ayuda muchísimo a otras personas a poder conectar con su cuerpo».
Hablar de incomodidad dentro del sistema moda en México implica cuestionar desde dónde se produce esa incomodidad. Para Lika, aunque la industria ha empezado a dar pequeños pasos, todavía existe un miedo profundo a confrontar realidades fuera de los circuitos habituales de la moda.
La incomodidad, dice, muchas veces se queda en el gesto superficial. Una playera con una frase provocadora o una referencia al barrio puede parecer disruptiva, pero rara vez implica un compromiso real con las historias o las comunidades que se nombran. “Hay una diferencia entre incomodar y hacerlo desde la realidad”, explica.
“No es lo mismo usar una camiseta que diga ‘viva Ecatepec’ en la Roma, que realmente llevar la moda a esos espacios, trabajar con las personas que viven ahí o construir desde esas experiencias”.
Esa distancia entre la estética de lo incómodo y la incomodidad verdadera también explica por qué muchas historias siguen sin tener lugar dentro de la industria.
Entre ellas, menciona especialmente los cuerpos que han maternado. Mientras la moda continúa mostrando narrativas idealizadas —donde las modelos regresan rápidamente a una imagen corporal previa—, las transformaciones reales que atraviesan los cuerpos después de la maternidad siguen siendo invisibles.
“Los cambios que genera la maternidad son fuertes y complejos, y casi no se habla de ellos”, señala.
“El cuerpo femenino está en constante transformación, pero la moda todavía insiste en esconder esas realidades”.
Al preguntarle sobre el papel de la comunicación estratégica para abrir espacios más justos dentro de la industria, señala que uno de los mayores problemas es la superficialidad con la que muchas voces abordan estos temas. Para ella, hoy en día cualquiera puede opinar públicamente sin necesariamente tener una comprensión social o empática de lo que está diciendo.
Explica que muchas figuras con grandes audiencias están acostumbradas a vender productos o experiencias, pero no necesariamente a construir conversaciones significativas. “Hay personas con muchísimos seguidores que no saben cómo hablarle a su audiencia más allá de vender”, comenta. En ese sentido, considera que uno de los errores más comunes es elegir voces que priorizan la venta sobre la conexión, o que sostienen discursos que no coinciden con sus propias prácticas.
La comunicación tiene el potencial de impulsar cambios profundos, pero en la práctica muchas veces las marcas optan por avanzar con cautela. Desde su experiencia como PR y comunicóloga, ella considera que sí es posible generar transformaciones estructurales, aunque reconoce que el contexto social y comercial influye en hasta dónde están dispuestas a llegar las empresas. “Creo que puede existir una transformación estructural”, explica, aunque también señala que “a las marcas les da mucho miedo irse al extremo”, por ejemplo al incluir en campañas a una modelo talla 5XL.
Esa cautela, afirma, se refleja en lo que llama una “inclusión falsa”. Aunque el discurso sobre diversidad es cada vez más frecuente, las representaciones siguen siendo limitadas. “Seguimos viendo mujeres que no son ni tan tan ni muy muy”, comenta, refiriéndose a cuerpos que todavía encajan dentro de parámetros relativamente aceptados.
Para ella, la verdadera inclusión llegará cuando se representen cuerpos diversos de forma genuina: “¿Cuándo vamos a ver la verdadera inclusión? Cuando de verdad veamos a mujeres que son 4XL… porque aquí están y siguen siendo reales”.
Sin embargo, el problema no es solo de representación, sino también de acceso. Muchas marcas aseguran tener tallas inclusivas, pero únicamente disponibles en línea. “¿Por qué yo tengo que comprar en línea? También tengo derecho a poder ponérmelo aquí y verlo en el probador”, afirma. Desde su perspectiva, hablar de inclusión implica reconocer que vestirse es una necesidad básica y también una forma de expresión: “El vestirte es un derecho”.
Al reflexionar sobre el papel de la moda como plataforma de cambio social, subraya que durante mucho tiempo la industria se ha construido desde la aspiración. Sin embargo, también recuerda que la moda es profundamente política y, como tal, debe ser discutida y cuestionada.
Más allá de mostrar diversidad en cuerpos o identidades, cree que la verdadera transformación ocurre cuando la moda abre espacios y amplía las conversaciones dentro de la sociedad.
«El reto está en dejar de entenderla únicamente como un símbolo aspiracional y comenzar a verla como una herramienta capaz de generar visibilidad y reflexión en torno a las realidades que atraviesan a distintas comunidades.» -Lika para DAIN 2026
Al preguntarle qué significa para ella ocupar un espacio dentro de la moda, responde con cierta sorpresa. Nunca se había pensado a sí misma de esa manera. Más que sentirse parte de una escena o de una industria, su motivación ha sido otra: impulsar a que otras mujeres se sientan libres de vestirse como quieran. Durante mucho tiempo, cuenta, ella misma sintió que no tenía ese derecho, y por eso hoy busca transmitir el mensaje contrario. “Siempre he buscado que mi contenido impulse a las mujeres a ponerse lo que se les dé la gana”, dice. Incluso reconoce que no siempre tiene claro cómo es percibida: “A veces siento que tengo un estilo, a veces siento que no… no sé cómo las personas me perciban de si yo ocupo un espacio dentro de la moda o no”.
DS: Si pudieras dejar una enseñanza a las futuras generaciones de comunicadores y creativos en moda, ¿cuál sería?
Para ella, ese es justamente el ejercicio que deberían intentar quienes trabajan en moda: cuestionar el punto de partida y atreverse a crear desde otros cuerpos, otras realidades y otras perspectivas. “Empieza por el opuesto”, resume. Si la moda históricamente se ha construido para un tipo de cuerpo muy específico, entonces el verdadero reto creativo es imaginar para quienes rara vez han sido considerados.