Mi estilo florece en Japón: Un arreglo floral en el mercado de Kanazawa 金沢市

TAKE OVER DAIN BY XÓCHIL FLORERÍA

«Durante mi viaje a Japón en la ciudad de Kanazawa tuve la oportunidad de vivir una experiencia que marcó profundamente mi camino como florista: crear un arreglo floral con mi propio estilo, inspirado en Japón pero fiel a lo que soy y a lo que representa Xochil.

Simplemente observé, sentí el ambiente y me atreví a intentar. Con la ayuda de mi traductor, logré decir en japonés: «Soy florista en México, ¿puedo hacer mi propio arreglo?». La respuesta fue un sí que me llenó de emoción.

Matsubara-san quien me atendió y me permitió elegir las flores que quisiera, me explicó que al final me cobraría lo que seleccionara. Ese momento fue reconfortante, porque me recordó inmediatamente mi forma de trabajar en los mercados de la Ciudad de México, especialmente en el mercado de la Dalia. Me sentí en casa, aunque estuviera del otro lado del mundo.

Para mi arreglo utilicé tulipanes, claveles de colores que nunca había visto antes, flores silvestres y ranúnculos. El estilo que intenté fue lo que yo llamo Xochil Japón: una mezcla de mi esencia mexicana con una inspiración similar al ikebana (arte japonés de composición floral), pero sin seguir reglas estrictas. No es un método, es una forma de fluir con respeto hacia las flores y hacia el momento».

Ramo Xochil Japón. Foto: Cortesía XÓCHIL

«Después de elegir mis flores, Matsubara-san me invitó a pasar a su mesa de trabajo, donde pude terminar los detalles finales. En ese momento, ella agregó una flor más que yo no conocía, un gesto que representó confianza y colaboración.

Le pedí ligas para amarrar mi arreglo y también periódico japonés, porque quería representar una tradición muy común en Japón: cuando compras flores al mayoreo suelen envolverlas en periódico. Recuerdo haber dicho con entusiasmo: Nihon newspaper kudasai.

Apliqué mi técnica propia de Xochil, que no nace de un curso ni de una escuela, sino de la práctica, la observación y el respeto por el oficio. Utilicé un listón rosa sin moño, como es costumbre en mi trabajo.

Ese detalle sencillo se ha convertido en una firma personal.

Uno de los aprendizajes más valiosos de esta experiencia fue la técnica de hidratación que me enseñó Matsubara-san: un paño previamente hidratado que envuelve los tallos y se sella con una capa de aluminio. Gracias a ese método, las flores se mantuvieron frescas durante varios días.

Fueron 2,500 yenes por las flores. Me pareció un buen precio para algo tan hermoso. Esa experiencia reafirmó mi convicción de que sabiendo acomodar tus flores, cualquier arreglo puede ser bonito. Decidí regalárselo a mi hermana y gracias a la técnica que aprendí en Japón, las flores duraron frescas hasta el 9 de abril, día en que me fui de Tokio.

Esta experiencia no solo fue un momento especial de mi viaje, sino también un recordatorio de que el conocimiento está en todas partes y que el estilo propio se construye con pasión, práctica y respeto por el oficio.»

Ramo Xochil Japón. Foto: Cortesía XÓCHIL