La moda se escribe con Mariana

El periodismo es un oficio que nos permite descubrir historias, escuchar otras voces y sin duda un espacio que ayuda a entender el mundo desde distintas perspectivas, algo que Mariana Abad sabe muy bien, y quizá esa sea una de las razones por las que siempre he disfrutado leerla.

Con una mente profundamente marcada por la historia y los principios del periodismo en claro, Mariana encontró la manera de unir dos mundos que durante mucho tiempo creyó incompatibles: el rigor periodístico y la moda. Lo que en algún momento pensó que podía ser una limitante terminó convirtiéndose en su mayor diferenciador, pues su mirada “académica” más que un obstáculo es su diferenciador.

Por eso, Mariana es una de esas personas que definitivamente tienes que conocer en Spill The Tea.

D: Después de pasar por periodismo político y económico ¿qué encontraste en la moda que te hizo quedarte aquí?

M: “Hay mucha cooperación en el medio y eso no me lo esperaba. Por supuesto siempre hay excepciones e historias de terror, pero en general me he encontrado a personas genuinas a las que les interesa que todxs crezcamos como gremio, es algo que nunca me había pasado en otros ámbitos del periodismo dónde sí he encontrado mucha competencia innecesaria”. 

D: ¿Crees que estudiar Historia cambió la forma en la que observas la moda y la cultura actualmente?

M: “¡Totalmente! me voló la cabeza la primera vez que entendí como las tendencias han reflejado las crisis, los deseos… todo a lo que la humanidad le ha dado un sentido. Fue como aprender un nuevo idioma”.

D: ¿Qué ha sido lo más complicado de abrirte camino en espacios creativos y periodísticos al mismo tiempo?

M: “En ambos espacios hay una ansiedad permanente de justificar tu lugar. Para mí abrirme camino ha significado confiar más en mi criterio y atreverme a defender temas que pueden resultar extraños, incómodos o de poco «interés periodístico».

Me ha servido entender que ese interés no siempre es tan amplio como presume ser, y que el elegir lo serio, lo seguro, hace que nos perdamos de historias interesantes”.

D: ¿Qué cosas del periodismo «duro» sigues cargando contigo incluso ahora dentro del periodismo de moda?

M: “Muchas veces antepongo el dato duro a lo narrativo y termino con textos largos y aburridos. Es algo que sigo aprendiendo, el cómo escribir con rigor y contexto pero para una comunidad creativa que le da valor a la voz personal”.

Durante buena parte de su carrera, e incluso hasta sus veintitantos, Mariana estaba convencida de que tenía un estilo de escritura edgy. Nos contó que tomaba mucha inspiración del movimiento literario y contracultural de los beatniks, el cuál surgió entre los años 40 y 50.  Sin embargo, su manera de escribir cambió al llegar a la vida adulta con redacciones, los bloqueos de escritora y su incapacidad física y mental para escribir «ni una etiqueta”.

Aunque aún no está segura de tener un estilo definido, sus textos reflejan su honestidad, su claridad y sobre todo que escribe como a ella le gusta leer (además de ya no usar tantas «palabrejas», lo que considera un avance”).

D: Muchas personas ven la moda como algo superficial, pero desde tu experiencia, ¿qué historias crees que realmente se esconden detrás de ella?

M: “Los que creen que la moda es superficial es porque no suelen observarse a sí mismos. La moda es política no solo en su dimensión colectiva, también como individuos que elegimos todos los días como vestirnos para enfrentar al sistema; la ropa tiene códigos y todos somos expertos leyéndolos. Solo eso debería bastar para aceptar que es uno de los fenómenos sociales más importantes”.

D: ¿Hay algún tema dentro de la moda del que sientas que todavía hace falta hablar más seriamente?

M: “De temas laborales. Hablamos mucho de apropiación cultural, greenwashing, etc., pero muy poco de las condiciones laborales dentro del gremio. Nos cuesta aceptar que somos una industria precarizada, que se sostiene de colaboraciones, pagos simbólicos y dobles jornadas laborales. Es impresionante que todos mis amigos tengan dos trabajos para mantener su «pasión por la moda», sobre todo considerando que es una industria que genera miles de millones de pesos, pero no se refleja en pagos justos. ¿Por qué será?”

D: Entre todo lo que has hecho, ¿qué tipo de historias disfrutas más contar y por qué?

M: “Mi tema favorito es el detrás de cámaras. Me gusta hablar con la gente que hace que las cosas existan: diseñadores, estilistas, artistas, productores. Por eso me interesa tanto la industria del entretenimiento, porque detrás hay un universo entero de decisiones creativas que casi nadie ve. Siempre termino más interesada en que significa o cómo se hizo algo que en el resultado final”.

D: Viendo todo tu recorrido, ¿qué parte de ti sientes que sigue intacta desde la persona que empezó a escribir hasta ahora?

M: “Creo que si tengo una sola virtud es que siempre busco mejorar en mi trabajo. Nunca estoy del todo satisfecha con mis textos, en el buen sentido, y no soy una persona a la que le moleste la crítica constructiva o quiera el halago fácil. Es algo que siempre he tenido muy claro y la razón por la que me obligo a seguir aprendiendo”.