El mundo a través del lente de María

La fotografía fue para ella una conexión durante una etapa de vulnerabilidad. Con la deserción en su carrera universitaria, María encontró en una vieja cámara Nikon un proceso de sanación. Acompañando a su pareja, músico de profesión, a distintos conciertos, comenzó a registrar escenas cotidianas que ella misma consideraba sencillas. Sin embargo, aquel visor pronto se transformó en un refugio.

Lo que empezó como un favor, transformó su forma de habitar al mundo, conocer personas increíbles y reconstruirse a ella misma en un espacio que la hacía sentir cómoda, libre y sobre todo, en casa.

Con una estética definida como “búsqueda de historias, respeto y, sobre todo, intimidad y cercanía” María trabaja no solo detrás de la cámara, sino también frente a ella como modelo, pues ella entiende lo que significa ser observado, por lo que busca que sus imágenes generen un puente muy humano entre quien mira y quien es retratado.

Su sensibilidad transita entre la energía de la calle, los conciertos y hasta en la intimidad de un autorretrato, por lo que más que un estilo rígido, María busca transmitir la admiración en lo que observa añadiendo un toque de misterio, pues desea que quienes contemplan sus fotografiás tengan la sensacion de asomarse a un fragmento de un sueño o a un espacio de absoluta complicidad.

D: ¿Qué detalles suelen llamar más tu atención al momento de capturar una imagen?

M:  “No me encasillo en un solo factor. Para mí, las formas, las líneas, lo abstracto y la cercanía íntima aplican para todo, pero van de la mano con cómo se sienten las cosas. Ser fotógrafa significa estar en sintonía con la vida: percibir los estados de ánimo, los olores, los colores y vivir con intensidad para luego tratar de representarlo. Mi atención se centra en fijarme y trabajar con diseños visuales, pero también con atmósferas, reacciones y acciones. Si estoy en el estudio, diseño esa abstracción desde cero; si estoy en la calle o en un toquín, mi atención se activa para captar cómo el caos real se acomoda para regalarme un gesto cercano o una atmósfera potente. El detalle que me atrapa es lograr plasmar esa experiencia sensorial completa”.

D: ¿Hay alguna pelicula, fotografo, cancion o referencia artistica que influya en tu trabajo?

M: “Mis influencias son una mezcla entre la intimidad más cruda, la contracultura y el surrealismo cinematográfico. En la fotografía, mis pilares van desde la vulnerabilidad de los autorretratos de Francesca Woodman y la mirada creativa en la calle de Vivian Maier, hasta la forma tan respetuosa de integrarse en el espacio de sus sujetos de Graciela Iturbide. Me inspira profundamente la mirada íntima de Lola Álvarez Bravo, la majestuosidad documental de Sebastião Salgado, y la cercanía conceptual y cotidiana de artistas como Sophie Calle, Elinor Carucci o Seiichi Furuya con los retratos de su esposa. También me marca mucho la documentación de la contracultura de Nan Goldin en Nueva York y la propuesta de Ingrid Hernández con ‘Under construction’ en Tijuana….

En el cine, mi ojo se alimenta de contrastes: desde la magia visual y el color de Amélie hasta la experimentación narrativa de Bardo; la tensión de GoodFellas y Kill Bill, combinadas con el surrealismo poético de Los Olvidados de Luis Buñuel y la textura táctil de los cortometrajes en stop-motion. Todo eso se junta cuando miro por el visor”.

D: ¿Qué te gusta provocar o hacer sentir en las personas cuando ven tus fotografias?

M: “Quiero provocar un instante de pausa absoluta y, sobre todo, causar reacciones fuertes. No me interesa hacer imágenes pasivas o meramente decorativas; busco que mi trabajo deje una huella real, ya sea provocando empatía, apoyo, o incluso incomodidad y molestia. Para mí, como fotógrafa, es fundamental tener una intención clara al disparar. Uso la fotografía para contar historias que conecten con el colectivo y muevan fibras sensibles. Busco que el espectador se confronte con la imagen, que se sumerja en la atmósfera y que la fotografía lo obligue a sentir algo de lo que yo viví al capturarla”.

D: ¿Cómo percibes la evolución de la fotografía actualmente, especialmente con las redes sociales y la inmediatez visual?

M: “Siento que hoy en día ser artista y no solo un productor de contenido, es sumamente complicado. Vivimos bombardeados, consumiendo más de 200 mil imágenes diarias en un flujo infinito donde todo se reduce a un ‘like y swipe’, dejando fotos increíbles perdidas en el olvido del internet. Esta inmediatez nos empuja a una mentalidad de maquila, donde se nos exige producir en masa para alimentar un algoritmo, lo que facilita que caigamos en la trampa de compararnos constantemente con el resto y sentirnos juzgados bajo una métrica superficial. Por eso, para mí, el formato físico es un acto de resistencia. Creo firmemente que tener el objeto frente a ti, tangible y con texturas, hace que la imagen se grabe en la memoria de una forma mucho más profunda. El papel o los soportes físicos nos obligan a desacelerar, a mirar con respeto y a devolverle a la fotografía el valor, el tiempo y la permanencia que se merece”.

D: ¿Crees que hoy la fotografía sigue siendo una forma de documentar la realidad o se ha convertido más en una forma de construir universos y emociones?

M: “Creo que hoy la fotografía es, ante todo, una interpretación de la vida y una forma de crear realidades. Alguna vez un profesor me decía que conceptos históricos como ‘el instante decisivo’ de Cartier-Bresson; donde la acción y la geometría se alineaban de forma casi milagrosa en un momento fugaz, ya no son tan válidos hoy en día debido a cómo ha evolucionado la técnica. La fotografía siempre va a conservar su raíz documental porque captura algo que existió, pero hoy las posibilidades son infinitas. Ya no somos espectadores pasivos esperando a que el mundo se acomode; ahora somos creadores que eligen activamente qué atmósfera construir, qué emociones detonar y cómo intervenir esa realidad. Para mí, la fotografía actual ya no es un espejo plano de lo que pasa afuera, sino un puente para materializar universos internos, sensaciones y discursos con una intención muy clara”.